Alicia a través del espejo.

Memoria para el curso Artes plásticas sobre el libro "Alicia a través del espejo" de Lewis Carroll llevado a un escenario de teatro.




Máscara realizada para una de las flores de la obra.











Rare


Too weird to live, too rare to die...


Espigar para crear.

“La gente ve pilas de trastos, yo veo pilas de posibilidades; cada objeto te da una dirección, cada uno es una línea, recogidos aquí y allá, espigados de verdad. El meollo del arte es ordenar el mundo interno y externo de cada uno.”
 Los espigadores y la espigadora. 
Agnes Varda.

La idea ha desarrollar para este proyecto ha sido la construcción a partir de objetos encontrados, buscar un orden a lo desordenado y robárselo al azar.
Buscar una utilidad a lo que otras personas consideran deshechos, haciendo un análisis de la obsolescencia de todo lo que nos acompaña nuestro día a día, desde ropa, muebles, televisores… Remitir al reciclaje y reiterar en el acto de deshacernos de objetos que aun pueden poseer alguna utilidad.

Inspirándome irremediablemente en la película-reportaje de Agnes Varda, Los espigadores y la espigadora, del año 2000, llegué a comprender, que el hecho de recoger del suelo, o rebuscar en la basura puede ser, en sí mismo, un acto de amor, un descubrimiento, un recuentro, un acto revolucionario, o una celebración de la vida. Convertir lo que otras personas puedan considerar un desperdicio, un desecho, en alimento, en herramienta o una obra de arte.
Se revela así un sinsentido de la sociedad de consumo en la que habitamos a duras penas, y simboliza la fuerza de la imaginación y una resistencia al sistema digna de destacar.
Esta película, obra de culto para muchos, y gran resurgimiento de Varda, la puso a la cabeza de toda una nueva generación cuando ya contaba 72 años de edad. Su mente vivaz teje este ameno e ingenioso tapiz en el que demuestra, a partir de la metáfora de los espigadores (los que recogían las espigas sobrantes tras la cosecha de trigo) que con retazos dispares, recortes y sobrantes se puede elaborar los más bellos tapices. 
Mi trabajo comenzó al encontrarme de lleno en una zona de un polígono industrial completamente abandonado; allí a base de una serie de pequeños objetos, primero pequeños, y cada vez más grandes surgió la idea. En un principio espigue solo los objetos más pequeños, pomos, llaveros, chapas, llaves, como curiosidad por pertenecer a otra época anterior a la mía. No mucho más tarde, empecé a recoger cajones, cajas, cuadernos, tableros, y al poco incluso armarios y televisores.

“El encuentro ocurre en la calle, el objeto me hace señas para que lo coja, ya que pertenece a ella en cierto modo…” 
Los espigadores y la espigadora.
Agnes Varda.








Decidí llevar, al tiempo que espigaba y recolectaba, una especie de cuaderno/dossier de artista, incluyendo fotografías del sitio, el ambiente, los objetos, y un estudio más detallado por medio de dibujos. 
Una vez comenzado el cuaderno, empecé a abocetar posibles combinaciones entre los objetos que ahora poseía, centrándome sobre todo en el montaje de una mueble, en el que pudiera colocar los objetos más pequeños, a modo de vitrina de exposiciones. 












Crisálidas y otros lugares donde quedarse.

La idea ha desarrollar  fue desde un principio la casa, el hogar; llevándolo al paisaje, y hablando así de pequeños cobijos y rincones, nidos y crisálidas.
H
ablar de una morada, y de la sensación de refugio innato y necesario, en todo ser vivo; desde el momento de nuestra creación, en el útero de nuestra madre, durante nuestra existencia, e incluso hasta la muerte.
Hacer un análisis de intimidad, y crear esos pequeños espacios que reiteran y remiten al hecho del refugio, de la casa, de la habitación, del rincón, el nido y la crisálida; un lugar protector donde pasar la eternidad.

“¡Qué imagen de concentración debe ser la de esta casa que se estrecha contra su habitante que se transforma en la celda de un cuerpo con sus muros próximos!
El refugio se ha contraído. Y siendo más protector se ha hecho exteriormente más fuerte.
De refugio, se ha convertido en fortaleza.”

La poética del espacio.Gaston Bachelard.













Las cajas de Pandora.

“Fuera del cráneo solo dentro en alguna parte algunas veces como un algo
cráneo refugio último cogido por afuera…”
“Ser caja”.
Tal vez para no sentirse observado con excesiva obstinación por las órbitas huecas del cráneo humano situado frente a él, el hombre  (…) prefiere hablar de la caja craneana.
(…) volumen regular dotado de 6 caras, p. anterior, dos p. laterales, p. superior, p. posterior y p. inferior.
La caja de Pandora; abrirla significa dejar escapar todos los “bellos Males”, todas las inquietudes de un pensamiento que se vuelve hacia su propio destino, sus propios repliegues, su propio lugar.
Abrir esa caja es aceptar el riesgo de sumergirse en ella, perder en ella la cabeza y por ella- como desde dentro- ser devorado.

Ser Cráneo.
Georges Didi-Huberman.